Un estudio llevado a cabo por un grupo de la Universidad de California en Los Ángeles ha probado una nueva forma de intervención para mejorar la adherencia a las recomendaciones en fallo cardiaco.
Son muchos los programas que ya han ayudado a mejorar los datos en esta patología, pero el trabajo coordinado por Gregg Fonarow supone la intervención más destacada en este ámbito en los últimos años.
En el último número de Circulation, estos investigadores revelan que se han valido del programa Improve HF para mejorar la adherencia a 167 guías de práctica clínica cardiológica en Estados Unidos. Han trabajado sobre más de 34.000 pacientes diagnosticados con infarto, reducción de la función ventricular y fallo cardiaco crónico. Se aplicaron intervenciones para asegurar que los pacientes recibían siete de los tratamientos gold standard, según las recomendaciones del Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón.
Según han determinado, el uso de betabloqueantes se ha incrementado un 6,2 por ciento; el uso de antagonistas de la aldosterona, un 25,1 por ciento, y la terapia de resincronización cardiaca, un 29,9 por ciento. Además, los autores destacan que el uso de desfibriladores cardioimplantables se ha elevado en un 27,4 por ciento.
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