Doctor en Biología. Responsable del Laboratorio de Señalización y Ciclo Celular del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Barcelona.
El trabajo y las reuniones absorben estos días a Ángel Rodríguez Nebreda. Su fichaje por el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB) marcan su agenda diaria. El científico benaventano se acaba de incorporar a uno de los centros de investigación españoles de mayor prestigio en la lucha contra el cáncer después de dejar, sino el principal, sí otro de los mejores laboratorios del país, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Allí el equipo de Señalización y Ciclo Celular dirigido por Ángel Rodríguez Nebreda descubrió la importancia de la proteína p38 MAPK en el cáncer de pulmón. Un avance mundial que fue publicado en 2007 en las revistas científicas más prestigiosas del mundo. Con la esperanza que sólo pueden tener los investigadores, el biólogo benaventano confía en avanzar ahora en el IRB en la investigación sobre el papel de esta proteína en la metástasis de mama y de colon.
-¿Qué esperanza tiene de lograr en esta nueva etapa hallazgos que permitan avanzar en la guerra contra el cáncer?
-La esperanza es lo que nos hace venir a trabajar todos los días. Los científicos tenemos una motivación muy fuerte por aprender, por conocer y por ver como funciona nuestro cuerpo, pero la motivación principal que siempre subyace es intentar hacer algo que pueda ser aplicado y que pueda ayudar a la sociedad, que de alguna forma es la que nos proporciona el dinero para poder investigar. La esperanza es descubrir algo que sirva para curar una enfermedad o para diagnosticarla. Esta es la recompensa más grande que puede tener un científico. Vamos dando pasos importantes pero no hemos llegado a ese punto en el que podamos decir que lo que hemos descubierto puede desarrollar una droga nueva o un medicamento nuevo. Yo soy optimista y creo que vamos por el buen camino.
-¿Hasta dónde de optimista?
-Hoy día se sabe mucho más sobre el cáncer que hace 30 años, se sabe mucho más sobre prevención y a nivel de diagnóstico. El cáncer es un conjunto de enfermedades con una manifestación similar y es posible que encontremos nuevos medicamentos para determinados tipos de cáncer. Veo difícil que se puedan curar todos los tumores pero creo que habrá cánceres que se podrán curar y otros prevenir, y el diagnóstico precoz es fundamental.
-¿Qué descubrió su equipo sobre la proteína p38 MAPK?
-Lo que nosotros estudiamos es, por decirlo con otras palabras, es cómo funcionan las células en el organismo, lo que se llama regulación celular a nivel de las moléculas que están implicadas en estos procesos. Hay una serie de moléculas que son importantes porque determinan el comportamiento de la célula, ya sea a la hora de proliferar, de morirse o de tener una función adecuada. Y una de estas moléculas, que se llama p38 MAPK, con la que trabajamos nosotros, pues se ha visto que es muy importante en algunas patologías como inflamaciones y en la formación de tumores en algunos casos.
-¿Cuál es el papel que juega esta proteína en algunos tipos de cáncer?
-Yo llevo muchos años trabajando con esta proteína, viendo como funciona, y lo que descubrimos hace unos años, cuando trabajaba en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, es que esta proteína era muy importante en el cáncer de pulmón en ratones. En concreto el mecanismo que está implicado consiste en la detección del estrés oxidativo.
-¿Cómo funciona?
-Es un cambio en la composición química de la célula que se produce cuando se expresan oncogenes, y esta proteína, que es una proteína señalizadora, siente que se está produciendo este cambio en la célula e intenta evitar que se transforme en célula cancerosa induciendo un proceso de muerte celular programada que se llama apoptosis. Por esa razón tiene una función antitumoral.
-¿Funciona siempre?
-Lógicamente no siempre tiene éxito. Hay muchas células que, a pesar de este mecanismo y de otros muchos que tienen para evitar la transformación, se acaban transformando y formando tumores.
-Su investigación coincidió con la de otro grupo de científicos que hizo hallazgos similares. ¿Cuáles fueron las diferencias?
-Esta proteína es un tema de trabajo muy interesante y muy candente en los últimos años porque muchas compañías farmacéuticas están interesadas en desarrollar drogas basadas en la inhibición de esta proteína. Entonces hay muchos grupos, tanto en Europa como en Estados Unidos, que están trabajando en la mismas línea. Y nosotros, en los modelos genéticos de ratón, que estamos usando para ver las función de esta proteína a nivel de organismo, pues fuimos uno de los primeros en desarrollar el modelo y en observar los efectos en el cáncer de pulmón. De hecho publicamos nuestro trabajo a la vez que otro grupo de Austria que hizo descubrimientos similares en el hígado.
-¿Consiguieron adelantarse algún otro equipo?
-Efectivamente conseguimos adelantarnos a un grupo de Estados Unidos que llevaba años trabajando en esto. En este sentido nos fue muy bien.
-¿Cuál es el tamaño del paso que dieron con su investigación?
-Este descubrimiento es importante en tanto en cuanto proporciona información sobre cómo funciona esta proteína en vivo, en un organismo, porque la mayor parte de los estudios anteriores se habían hecho con células en cultivo y muchas veces lo que se observa en un sistema no se traduce a otro.
-¿Y a nivel práctico?
-En cuanto a la utilización terapéutica, pues lógicamente como lo que estábamos observando es que la inhibición de esta proteína producía más tumores, tenía un efecto protector contra la tumorogénesis, pues no era un descubrimiento que permitiera una aplicación práctica en el sentido de que las drogas que tiene esta proteína lo que harían sería producir mas tumores en las personas que las tomaran.
Benavente (1961)
Estudió Biología en la Universidad de Salamanca y se doctoró en 1986 por la misma universidad. En 1987, se trasladó a los Estados Unidos, donde hizo una estancia postdoctoral en los Institutos Nacionales de Salud durante cuatro años. En 1992 regresó a Europa para unirse al grupo de Tim Hunt, Nobel de Medicina en 2001, en el Cancer Research UK Clare Hall Laboratories, en el Reino Unido. Puso en marcha su propio grupo en el European Molecular Biology Laboratory (EMBL), de Heidelberg (Alemania) en 1995. Nueve años después, en 2004, Nebreda se unió al CNIO, y desde este julio forma parte del corpus de investigadores del IRB Barcelona.
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