Los niveles de colesterol HDL son menos relevantes para el riesgo cardiovascular una vez reducido el colesterol LDL con estatinas
Una nueva investigación muestra que, si se reducen sustancialmente los niveles de colesterol LDL con un tratamiento de estatinas a altas dosis, los niveles de colesterol HDL pueden no tener ya una relación con el riesgo cardiovascular restante. La investigación se ha basado en los datos del estudio JUPITER y sus resultados se presentan en la edición on line y en el próximo número de The Lancet. El equipo de Paul Ridker, del Centro de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares perteneciente al Hospital Brigham, en Boston (Estados Unidos), es el responsable de estos hallazgos.
En el estudio JUPITER los pacientes con una baja media en las cifras de colesterol LDL recibieron la potente estatina rosuvastatina en una dosis de 20 mg al día, lo cual disminuyó sus concentraciones de colesterol LDL, en muchos casos de forma sustancial. Tras una media de seguimiento de entre 1 y 9 años, el tratamiento de rosuvastatina se asoció con una reducción del 54 por ciento del infarto de miocardio, de un 48 por ciento de los ictus, de un 46 por ciento de la revascularización, un 43 por ciento de tromboembolismo venoso y una reducción de un 20 por ciento de la mortalidad total. En este nuevo estudio, los autores analizaron si el riesgo residual tras iniciar el tratamiento con altas dosis de estatinas estaba relacionado con las concentraciones basales o las registradas durante el tratamiento de colesterol HDL.
Para los pacientes a los que se les suministró placebo en el estudio JUPITER, las concentraciones de colesterol HDL continuaron sirviendo como predicción del riesgo cardiovascular, los pacientes con cuartiles más altos de colesterol HDL, alrededor de la mitad de riesgo, así como los que estaban en el nivel más bajo. En contraposición, no se observaron relaciones significativas entre las concentraciones de colesterol HDL y el riesgo cardiovascular residual en los pacientes que siguieron el tratamiento con rosuvastatina.
“A pesar de que las mediciones del colesterol HDL resultan útiles como parte del análisis inicial del riesgo cardiovascular, estas concentraciones no son predictoras de los riesgos vasculares residuales para los pacientes tratados con la terapia de estatinas que alcanzan bajas concentraciones de colesterol LDL”, explican los autores. No obstante, añaden también que descubrir si el incremento del colesterol HDL mejora los resultados cardíacos tras tomar estatinas continúa siendo una cuestión importante que sólo puede dirigirse mediante ensayos aleatorios de agentes que incrementen el colesterol de forma potente y eficaz. Estos ensayos permitirían evaluar si incrementar sustancialmente los niveles de colesterol HDL proporcionaría beneficios cardiovasculares adicionales respecto de la terapia de estatinas.
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